Adiós a ‘Charles’, el barranquillero que fue animador en el Poliedro de Caracas
También se destacó como compositor, Nelson Pinedo, Aníbal Velásquez, Charly Gómez, entre otros, grabaron sus temas.
A Fernando Gil Herrán Niebles poco o nada le gustaba aparecer en páginas de periódicos, en la televisión o en espacios de radio para dar a conocer su trayectoria artística.
Le bastaba con que amigos y vecinos conocieran algo de su presencia en la música y el espectáculo, mientras él seguía casi en el anonimato en su casa del barrio Simón Bolívar, donde era suficientemente feliz al lado de su familia.
El protagonismo mediático no era lo suyo para este barranquillero, a quien conocían más como ‘Charles’ que por su nombre de registro.
“Eso de ‘Charles’ le viene desde ‘pelao’, sus amigos de adolescencia le encontraron parecido físico con el actor Charles Bronson y lo apodaron así, él no se molestaba”, dice el tercero de sus hijos, Fernando Javier Niebles Orozco.
Herrán Niebles, o ‘Charles’, falleció a las 11:45 de la noche del domingo 7 de octubre pasado, al salir de una cirugía en la clínica La Merced.
Tenía 87 años, nació en el barrio Rebolo, y en 1958 se mudó a Simón Bolívar a estrenar un modelo de vivienda del desaparecido Instituto de Crédito Territorial, del cual era funcionario.
Para referirnos al recorrido artístico de este barranquillero hay que comenzar por decir que durante una década se desempeñó como animador oficial del mítico Poliedro de Caracas, coliseo con capacidad para albergar unas 20 mil personas en eventos musicales y deportivos, en la capital de Venezuela.
Fue el recinto que acogió grandes espectáculos como presentaciones de la Fania, el Gran Combo, Héctor Lavoe, Willy Colón, Celia Cruz, Ismael Rivera, Pacho Galán, festivales de salsa, y combates de pugilistas legendarios como nuestro Antonio Cervantes ‘Kid Pambelé’.

Lo de la composición, agrega su hijo Fernando Javier, como que le salió del contacto de los grandes artistas que presentaba en el Poliedro.
“A mi papá le grabaron figuras como Nelson Pinedo, que era su gran amigo, y su otra amistad gigante, Aníbal Velásquez”, precisó.
Sayco, la Sociedad de Autores y Compositores, destacó a ‘Charles’ por ser uno de sus socios más activos y carismáticos, autor de obras como
‘Toca Gaita’, ‘Lamento del negro’, ‘Nada quedó’, ‘Soñando soñando’, ‘Aquí está el son’, ‘Mi linda Barranquilla’, entre muchas otras.
Las cuales fueron interpretadas por artistas de la talla de Los Melódicos, Pastor López, Tito Cortés, la Orquesta Charanga y Son, la Sonora Tropical, para mencionar algunas.
“Recientemente Charly Gómez le grabó la salsa ‘Mi guaguancó’, y el maestro Aníbal le grabó ‘Por qué llora el niño’ ‘Sol y mar’, Nelson Pinedo le grabó ‘Cumbia con sentimiento’, Willi Calderón, ‘Pobre Mariposa’, y hay muchos más”, recordó el hijo del compositor.
La llegada de ‘Charles’ a trabajar en el célebre Poliedro, y que le sirvió para abrirles las puertas a la música y el espectáculo, está rodeada de un hecho algo insólito y anecdótico que narra su hijo Fernando.
“Mi papá era agente del DAS, en 1972 salió de vacaciones y llegó a Caracas de paseo. Un sábado se encontró por casualidad en el hotel con Aníbal Velásquez, quien debutaba esa noche en el Poliedro”.

Con Aníbal se conocían desde Barranquilla por un incidente muy especial, que ‘Charles’ le narró así a su hijo, y que este ahora lo cuenta en Zona Cero.
“Resulta que Aníbal Velásquez como que tuvo un incidente y lo condujeron al DAS. Mi papá fue uno de los que lo llevó, y ahí nació la amistad porque Aníbal ya era una estrella reconocida”.
“Cuando se volvieron a ver en Caracas, Aníbal con su estilo ‘mamagallístico’ le gritó a mi papá: ‘¡Oye me vienes siguiendo, me vas a meter preso otra vez!’. Se abrazaron y el músico lo invitó a tomarse unos rones”.
Ya ‘medio prendidos’ al calor de los tragos, Aníbal le soltó a ‘Charles’ la propuesta que le cambiaría la vida.
“Esta noche toco por primera vez en el Poliedro, y no tengo presentador. ¿Te le mides?”.
“Mi papá decía que de pronto por efectos del licor le respondió que sí, pero él nunca antes se había parado ante un público. Esa noche, aún ‘prendido’, fue el maestro de ceremonia en el debut de Aníbal en el Poliedro, que estaba de ‘bote en bote’ de colombianos”.
La presentación de Fernando Gil Herrán Niebles llenó las expectativas de Aníbal Velásquez, también del público, y en especial del administrador del Poliedro, que le ofreció trabajo como animador oficial del coliseo, pues estaban sin esa figura.
La oferta fue tan buena que Herrán prefirió quedarse en Caracas y no regresó a Barranquilla a entregar el cargo en el DAS.

Ya instalado le solicitó a la familia que se fuera para Venezuela, pero solo la esposa, Ismenia Rosa Orozco, aceptó la invitación.
Los hijos: Ana María, Yolanda, Lourdes Sofía, y el mencionado Fernando Javier, prefirieron quedare en Barranquilla al cuidado de una tía.
“Mi papá entabló amistad con todas esas estrellas de la música que presentaba en el Poliedro. En una presentación en Barranquilla Willi Colón nos visitó en la casa y almorzó con nosotros recordando su amistad con papá”, cuenta Fernando.
Después de unos 10 años al frente de la tarima del Poliedro, ‘El Flaco Herrán’ como lo conocían en Venezuela por su contextura delgada, pasó a la gerencia de la Disquera Venezolana S.A. (Divensa), la más importante en ese momento en el vecino país.
Allí estuvo hasta 1993 cuando regresa a vivir en Barranquilla, a reencontrarse con su familia y su ciudad, que a pesar del tiempo le hacía mucha falta, agrega el hijo.
“En ese lapso en Venezuela formó varias agrupaciones, una de esas fue Sol y Sombra, en la que actuó siendo muy joven el saxofonista Libardo Ching, quien en Colombia triunfó al lado de Joe Arroyo”, manifiesta Herrán Orozco.
En Barranquilla ‘El Flaco Herrán’ volvió a ser de nuevo ‘Charles’, todo un bacán, amigo de sus vecinos, líder social y deportivo en su barrio Simón Bolívar, sin hacer alarde de toda trayectoria artística en Venezuela.
Hace unos años comenzó a padecer problemas prostáticos, pero pese a su condición de salud en diciembre del 2020 superó un contagio del temible covid.
“Le grabaron unas 80 y pico canciones y dejó inéditas unos 800 temas”, rememora Fernando Javier.